Bioquímica Veterinaria
DOSSIER
METABOLISMO DE MOLECULAS ORGANICAS
Carolien Rutgers; Vincent Biourge
Carbohidratos
–
El hígado participa en el mantenimiento de la glucemia ya que es el principal órgano encargado de
almacenar la glucosa (en forma de glucógeno) y de liberarla durante el ayuno
(mediante la glucogenolisis). Una alteración hepática provoca una depleción más rápida de la
reserva hepática de glucógeno. Las necesidades de glucosa se cubren a través del
catabolismo de las proteínas musculares hacia aminoácidos. Esto favorece la pérdida muscular y
aumenta la carga nitrogenada, lo que puede potenciar una hiperamonemia y una EH (Bauer,
1996). Cuando existe una alteración hepática aguda grave, puede producirse
una hipoglucemia en ayunas si el almacenamiento de glucógeno o la
gluconeogénesis están alterados. Por el contrario, una ligera hiperglucemia puede producirse en
caso de cirrosis, debido a la reducción del aclaramiento hepático de los
glucocorticosteroides.
Lípidos – El hígado
tiene una función esencial en la síntesis, oxidación y transporte de los
lípidos. Una
alteración hepática estimula la lipolisis con el fin de generar ácidos grasos para producir energía, lo
que se traduce en un descenso de las reservas de grasas, al mismo tiempo que la tasa de
oxidación hepática de los ácidos grasos aumenta (Bauer, 1996). A través de la
síntesis de los ácidos biliares y la secreción de la bilis, el hígado desempeña
un importante papel en la
digestión y absorción de los lípidos y las vitaminas liposolubles (A, D, E, K).
Sin embargo, la
mala absorción de la materia grasa no es algo sistemático en caso de alteración
hepática, ya que
algunos triglicéridos de los alimentos pueden seguir siendo absorbidos en
ausencia total de ácidos
biliares
(Gallagher et al., 1965).
Únicamente
en caso de colestasis grave la disponibilidad reducida de ácidos biliares a
nivel intestinal provoca una
mala absorción de las materias grasas, de las vitaminas liposolubles y de
ciertos minerales.
El hígado es
el principal órgano en el que se sintetiza el colesterol. Se puede observar una
hipocolesterolemia
en
caso de insuficiencia hepática aguda y de shunt portosistémico, mientras que la
hipercolesterolemia
es
más frecuente si existe ictericia obstructiva.
Proteínas – El hígado
desempeña un papel esencial en la síntesis y la degradación de las proteínas.
Controla las
concentraciones séricas de la mayoría de los aminoácidos, a excepción de los
aminoácidos de cadena
ramificada (AACR) que son regulados por el músculo estriado. El hígado
sintetiza la mayor
parte
de las proteínas plasmáticas circulantes, es el único lugar donde se sintetiza
la albúmina. La síntesis de la albúmina es una función prioritaria. La hipoalbuminemia
no se produce salvo en casos de enfermedad
crónica y de malnutrición.
El hígado
sintetiza la mayoría de los factores de coagulación. En caso de insuficiencia
hepática, si los factores se
reducen a menos del 30% de su concentración normal, se puede alargar el tiempo
de coagulación ( PT, PTT).
La coagulación intravascular diseminada (CID) es la coagulopatía más
frecuentemente asociada a
una alteración hepática y la más susceptible de provocar una hemorragia
espontánea (Center,
1999b).
Un mayor tiempo de coagulación puede explicarse por la reducción de la absorción de la vitamina K en
caso de obstrucción biliar crónica. Este déficit puede corregirse con la admi-
nistración
parenteral de vitamina K1.
En caso de alteración aguda, las proteínas
funcionales de los músculos estriados y de otros tejidos se catabolizan para responder a la
necesidad de sintetizar proteínas de defensa. Si existe insuficiencia hepática crónica, la etiología
del estado catabólico es multifactorial (Mizock, 1999). Las
concentraciones plasmáticas de aminoácidos aromáticos (AAA) se incrementan debido a un aumento de la liberación
periférica y a una disminución del aclaramiento hepático, pero los niveles de AACR se reducen al
usarlos el músculo en mayor medida como fuente de energía. Este desequilibrio entre los AAA y los
AACR se ha visto implicado
en la patogenia de la EH pero, actualmente, su importancia está siendo
cuestionada (Mizock,
1999).
Metabolismo
de los micronutrientes
>
Vitaminas
El hígado almacena numerosas vitaminas y las
convierte en sus formas metabólicamente activas. Por lo tanto, una
insuficiencia hepática conlleva una deficiencia vitamínica, por ejemplo de
vitaminas del grupo B. El riesgo de déficit se intensifica debido a un aumento
de la demanda de regeneración de los hepatocitos, a una activación metabólica
reducida y a un aumento de las pérdidas urinarias. La carencia de vitaminas del
grupo B es frecuente en personas que padecen alteraciónes hepáticas y es
probable que también suceda en el perro. El perro sintetiza la vitamina C, pero
no la almacena. Esta síntesis puede verse afectada afectada en caso de
insuficiencia hepática (Center, 1996a).
La carencia
de vitaminas liposolubles A, D, E y K puede producirse en cualquier afección
que altere el ciclo enterohepático de los ácidos biliares o a la absorción de
las grasas. Las carencias de las vitaminas E y K tienen importantes
consecuencias. La vitamina E es un antioxidante importante que protege las
lipoproteínas y las membranas celulares de la peroxidación lipídica. Un déficit
de vitamina E, frecuente en caso de insuficiencia hepática crónica (Sokol,
1994), acentúa la sensibilidad al estrés oxidativo, lo que agrava las
lesiones hepáticas en curso. La deficiencia de vitamina K se reconoce mejor en
los perros, ya que se desarrolla rápidamente y se detecta fácilmente con la
medida de los tiempos de coagulación (Leveille-Webster, 2000).
>
Minerales y oligoelementos
El hierro, el
zinc y el cobre son los principales oligoelementos almacenados en el hígado.
Tanto el hierro como el cobre pueden ser hepatotóxicos en dosis elevadas, pero
tan sólo el cobre parece tener un potencial hepatotóxico en el perro. El hígado
desempeña un papel fundamental en la homeostasis del cobre, ya que capta la
mayor parte del cobre absorbido y regula la cantidad que se retiene para controlar
su excreción a través de las vías biliares. El cobre puede acumularse en el
hígado debido a un déficit metabólico primario o secundariamente a una
disminución de la excreción hepática del cobre asociada a una colestasis de
larga duración (Thornburg, 2000). Un perro que presente un trastorno
primario del almacenamiento del cobre, lo acumulará en el hígado antes de
desarrollar una lesión hepática o una colestasis. Una acumulación hepática
excesiva de cobre en el Bedlington Terrier se traduce en lesiones mitocondriales,
en la producción de radicales libres y en lesiones hepatocelulares (Sokol et
al., 1994).
El zinc es un
cofactor esencial en numerosos procesos biológicos. Tiene efecto antioxidante,
posee propiedades antifibróticas y estimula la síntesis de urea (Dhawan y
Goel, 1995; Marchesini et al., 1996). El manganeso es otro
oligoelemento dotado de propiedades antioxidantes que puede ser deficitario en
caso de cirrosis.
Vitaminas
>
Vitaminas del grupo B
El aporte de
vitaminas del grupo B suele doblarse de manera empírica basándose en las
recomendaciones hechas para
las personas con alteración hepática.
> Vitamina
C
La dieta debe
contener niveles adecuados de vitamina C para compensar la disminución de su
síntesis y
beneficiarse de sus propiedades antioxidantes. La mayor parte de los alimentos
preparados contienen
suficiente
cantidad de esta vitamina y un suplemento sólo está justificado cuando existe
una malabsorción severa de las
grasas (Laflamme, 1999).
En el caso de
los perros que padezcan una acumulación hepática de cobre deben evitarse
dosis muy elevadas de vitamina C porque esta suplementación podría favorecer la oxidación en
presencia de concentraciones elevadas de metales pesados (Sokol, 1996).
> Vitamina
E
La vitamina E
es un importante antirradical endógeno que protege de los ataques oxidativos. Las lesiones
oxidativas desempeñan un importante papel en el desarrollo de las hepatopatías.
Las anomalías de
la concentración de ácidos biliares, la acumulación de metales pesados como el cobre y el hierro y
las inflamaciones en general son el origen del incremento de la producción de radicales libres y
del estrés oxidativo. Un suplemento de vitamina E (entre 400 y 600 UI/día) está particularmente
indicado en caso de alteración hepática colestática o de alteración asociada al cobre, pero
probablemente es igual de importante en otras formas de insuficiencia hepática
crónica.
En caso de
colestasis grave es preferible la administración parenteral o una forma oral
hidrosoluble porque se necesitan
unos niveles mínimos de ácidos biliares en el intestino
para que
pueda ser absorbida.
> Vitamina
K
Una
deficiencia de vitamina K se produce sobre todo en los trastornos colestáticos,
aunque la vitamina K
puede igualmente presentar una disminución en caso de una alteración hepática crónica
grave. La deficiencia vitamínica se manifiesta con tiempos de coagulación prolongados,
volviendo a la normalidad tras la administración parenteral de vitamina K1. Las coagulopatías
secundarias a una deficiencia de vitamina K deben tratarse con dos o tres dosis de
vitamina K1 (entre 0,5 y 1,0 mg/kg por vía subcutánea cada 12 horas). Se puede
administrar la misma dosis cada dos semanas o una vez al mes cuando existan
trastornos crónicos en
los que se requiera una administración continuada de vitamina K.
LOS CARBOHIDRATOS EN LA ALIMENTACION ANIMAL
TRIOSAS (C3) - TETROSAS (C4)
Las triosas son monosacáridos formados por una cadena de tres átomos de carbono. Su fórmula empírica es C3H6O3. Dos triosas son productos intermediarios cruciales en el metabolismo de la glucosa en el ciclo glicolítico; estas son el gliceraldehído (glicerosa) y la dihidroxiacetona. Como en los demás monosacáridos, en las triosas aparecen los grupos cetónicos y aldehídicos, también llamados funciones. Si llevan la función cetona se les nombra añadiendo el prefijo ceto- y si llevan el grupo aldehído aldo-, de modo que los compuestos se llamarían aldotriosa (o gliceraldehído) y cetotriosa (dihidroxiacetona).
Las tetrosas son monosacáridos (glúcidos simples) formados por una cadena de cuatro átomos de carbono. Hay dos, según la posición del grupo funcional aldehído: D-eritrosa y D-treosa.
PENTOSAS (C5)
Las pentosas son monosacáridos (glúcidos simples) formados por una cadena de cinco átomos de carbono. Como en los demás monosacáridos aparecen en su estructura los grupos alcohólicos (OH). Además, también pueden llevar grupos cetónicos o aldehídicos. La fórmula general de las pentosas es C5H1005.
La ribosa es uno de los componentes de los nucleótidos que constituyen el ácido ribonucleico (ARN). Se encuentra también en la riboflavina o vitamina B2 y en la molécula de trifosfato de adenosina (ATP). La ribosa es un sólido que cristaliza en forma de láminas. Es soluble en agua y ligeramente soluble en alcohol. Se encuentra en todas las células de los animales vivientes, además la D-ribosa (aldosa) y la D-xilulosa (cetona) participan en el ciclo del fosfogluconato.
Pequeñas cantidades de D-xilosa están presentes en forma libre en ciruelas, cerezas y uvas, la arabinosa se encuentra en el corazón de maderas, por lo tanto se la encuentra en la goma.
La xilosa se puede producir por hidrólisis de heno, paja, cáscara de avena, diversas maderas y en forma especial, de las mazorcas de maíz. Las pentosas libres constituyen una parte muy pequeña de la dieta animal; sin embargo forman una parte significativa de la provisión energética para los animales.
HEXOSAS (C6)
Las hexosas son monosacáridos (glúcidos simples) formados por una cadena de seis átomos de carbono. Su fórmula general es C6H12O6. Su principal función es producir energía. Un gramo de cualquier hexosa produce unas 4 kilocalorías de energía. Las más importantes desde el punto de vista biológico son: glucosa, galactosa y fructosa.
Comprenden un grupo de azúcares, muchos de los cuales juegan un papel en la nutrición, ya sea como componentes de los alimentos o como producto del metabolismo. Las hexosas también se dividen en aldosas y cetosas, de acuerdo con su contenido de grupos aldehídos o cetonas, denominándose por esto como azúcares recductores.
Glucosa.- Llamada también dextrosa en razón de sus propiedades dextrorotatorias, de fórmula C6H12O6, es el más abundante y fisiológicamente más importante de los monosacáridos, es el principal combustible utilizado por las células. Se la encuentra libre en frutos maduros y también en la sangre y humores orgánicos de los vertebrados. La unión de muchas moléculas de glucosa forma polisacáridos como el almidón, la celulosa, el glucógeno, etc. La glucosa también forma parte de disacáridos de interés como la sacarosa y la lactosa. El nombre alternativo azúcar de uva proviene de la presencia de glucosa en las uvas.
La
glucosa se encuentra en la
naturaleza en su forma D-, tiene distribución muy amplia en frutas y en la
savia de las plantas, constituyendo el 40% del azúcar de la miel. Es la
molécula básica para la síntesis del almidón y celulosa, reproduce en forma
comercial por la hidrólisis del almidón de maíz.
Es
de importancia particular en la nutrición, ya que forma la mayor parte de los
productos finales de la digestión de carbohidratos en los animales no
rumiantes, a sí mismo constituye la fuente primordial de energía que se
encuentra en la sangre circulante de todos los mamíferos.
La
glucosa existe en forma de anillo de piranosa, se observa a la vez el tipo α
y β, dependiendo de la posición del H- y OH- en el átomo de carbono número 1, la formación alfa es el
precursor del almidón y del glucógeno, en tanto que la beta lo es para la
celulosa.
Galactosa.- Es una aldohexosa
que se encuentra en la leche, asociada a la glucosa forma el disacárido
lactosa ó azúcar de leche. La galactosa es menos dulce que la glucosa. Ciertos
compuestos de la galactosa, los galactósidos, se encuentran en el cerebro y
tejido nervioso. Este azúcar es sintetizado por los animales, también se
encuentra en las verduras y en una amplia variedad de gomas.
Fructosa.- También denominada levulosa o azúcar de las frutas. Monosacárido cuya fórmula química es C6H12O6,
que aparece junto con la glucosa en las frutas dulces, los jugos de fruta y en
la miel. Tiene mayor poder edulcorante que la glucosa. Combinada con esta forma
la sacarosa ó azúcar de caña, es la única cetohexosa
importante en la naturaleza.
Manosa.-
Es
una aldohexosa que se encuentra
formando parte de oligosacáridos constituyentes de la porción glucídica de
muchas glucoproteínas en organismos animales. También se la obtiene por
hidrólisis de ciertos polisacáridos vegetales (mananos).

Monosacáridos de importancia
fisiológica
PENTOSAS
Azúcar
|
Fuente
|
Importancia
bioquímica
|
D-Ribosa
|
Ácidos Nucleicos
|
Elementos estructurales de los
ácidos nucleicos y de las coenzimas como: ATP, NAD, NADP, flavoproteinas.
|
D-Ribulosa
|
Formada en los procesos metabólicos
|
El fosfato de la ribulosa es un
intermediario en la vía de la pentosa fosfato.
|
D-Arabinosa
|
Goma arábiga, gomas de la ciruela y
de la cereza
|
Constituyente de glucoproteinas.
|
D-Xilosa
|
Gomas vegetales, peptidoglucanos y
glucosaminoglucanos
|
Constituyente de glucoproteinas.
|
D-Lixosa
|
Músculo cardiaco
|
En un constituyente de una
lixoflavina la cual ha sido aislada del músculo cardiaco humano.
|
L-Xilulosa
|
Intermediario en la vía del ácido
urónico.
|
HEXOSAS
Azúcar
|
Fuente
|
Importancia
bioquímica
|
D-Glucosa
|
Jugos de frutas, hidrólisis del
almidón, el azúcar de caña, la maltosa y la lactosa
|
Constituye el azúcar del organismo.
Es el azúcar que transporta la sangre y el que principalmente usan los
tejidos.
|
D-Fructosa
|
Jugo de frutas, miel, hidrólisis del
azúcar de caña
|
El hígado y el intestino pueden convertirla en glucosa y en esta forma la usa el organismo.
|
D-Galactosa
|
Hidrólisis de la Lactosa. Leche
|
El hígado puede convertirla en
glucosa. Se sintetiza en las glándulas mamarias=lactosa de la leche.
Constituyente de los glucolípidos y glucoproteínas.
|












No hay comentarios.:
Publicar un comentario